Hace poco más de un año, la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo adoptó en Sevilla el Compromiso de Sevilla, el nuevo marco global para financiar el desarrollo, que la Asamblea General de la ONU hizo suyo en agosto de 2025. En el análisis sobre la caída de la AOD ya expliqué por qué la respuesta pasa por diversificar las fuentes y alinearse con los marcos nacionales de financiamiento. Este artículo va a otra pregunta: qué ha pasado de verdad en este primer año, qué mecanismos se están moviendo y cuáles siguen en el papel. La respuesta más completa está en el Informe sobre la Financiación para el Desarrollo Sostenible 2026 de Naciones Unidas, la primera evaluación oficial de cómo se está aplicando lo que se firmó en Sevilla.
El primer balance oficial: el contexto empeoró
El informe, elaborado por más de 60 organismos de Naciones Unidas e instituciones internacionales, parte de un diagnóstico incómodo: las tendencias del financiamiento para el desarrollo van en la dirección equivocada. Los países en desarrollo, sobre todo los más pobres, enfrentan una contracción desde todos los frentes a la vez. El servicio de la deuda alcanzó en 2024 su nivel más alto en 20 años. La inversión extranjera directa cayó un 11% ese mismo año, hasta 1,5 billones de dólares, segundo año seguido de descenso. Los aranceles medios sobre las exportaciones de los países menos adelantados subieron del 9% al 28% en 2025. Y, según la Vicesecretaria General de la ONU, más de 70 países en desarrollo siguen recaudando impuestos por debajo del 15% del PIB, el umbral que identifica el propio Compromiso de Sevilla.
La conclusión política del informe es clara: por la fragmentación global y las tensiones geopolíticas, las reformas acordadas en Sevilla se han vuelto más difíciles de aplicar que hace un año. Por eso recomienda un enfoque de cooperación en varios niveles que priorice las reformas de mayor impacto. Y fija cinco prioridades: ampliar el financiamiento para cerrar la brecha de 4 billones de dólares anuales, orientar los flujos al impacto alineado con las prioridades de cada país, invertir en resiliencia frente a crisis más frecuentes, fortalecer las instituciones de cooperación en todos los niveles y seguir invirtiendo en el multilateralismo.
Lo que sí avanzó en este primer año
Hay motivos para no leer el balance solo en negativo. Las 130 iniciativas de la Plataforma de Acción de Sevilla cubren directamente 115 de las 280 acciones del Compromiso, y más de tres cuartas partes ya reportan avances concretos. En abril de 2026, el Foro del ECOSOC sobre Financiación para el Desarrollo hizo la primera revisión global desde Sevilla y reafirmó el Compromiso como marco de referencia. Y hay mecanismos que ya se ven en la práctica.
Financiamiento combinado que empieza a escalar. La iniciativa SCALED, lanzada en Sevilla por seis gobiernos (Alemania, Canadá, Dinamarca, Francia, Reino Unido y Sudáfrica) junto con los inversores Allianz, AXA, La Caisse y Zurich, pasó del anuncio a la operación: en junio de 2026 se creó SCALED Development, una empresa con Allianz, Zurich, KfW (por Alemania) y FinDev Canada como accionistas iniciales. Su propósito es estandarizar estructuras de financiamiento combinado que hoy se construyen desde cero en cada operación y tardan años. El mensaje de sus promotores es revelador: el problema no es la falta de capital, es la arquitectura para canalizarlo.
Capital privado movilizado en máximos. Según la OCDE, los recursos privados movilizados mediante intervenciones de financiamiento oficial alcanzaron un récord de 75.100 millones de dólares en 2024 en términos reales, un 7% más que en 2023. Y el informe de la ONU destaca que la inversión en energías renovables llegó a 2,2 billones de dólares en 2024, el doble que la destinada a combustibles fósiles.
Filantropía con un papel reconocido. El Compromiso de Sevilla invita de forma explícita a las fundaciones a participar en iniciativas de capital catalítico. La OCDE calcula que la filantropía privada para el desarrollo equivalió a cerca del 10% de la AOD entre 2020 y 2023, y que las fundaciones aportaron una media de 10.500 millones de dólares anuales en financiamiento concesional entre 2017 y 2024. Su peso en el financiamiento combinado todavía es pequeño, apenas el 3% de las operaciones, pero según datos de Convergence recogidos por la red de fundaciones de la OCDE, el 18% de las transacciones registradas cada año desde 2014 incluyó al menos una fundación: suelen ser las que asumen el primer riesgo y hacen posible que entren otros.
Marcos nacionales que ordenan todo lo anterior. Según el PNUD, 90 países usan hoy los Marcos Nacionales Integrados de Financiamiento (INFF), 31 gobiernos tienen estrategias de financiamiento operativas y más de 65 países aplican reformas derivadas de ellos, que ya movilizaron 56.000 millones de dólares nuevos. La meta de la Plataforma de Acción es que 100 países implementen INFF y plataformas país en 2030. En paralelo, el PNUD estima que harán falta cerca de 6 billones de dólares hasta 2030 para cumplir las contribuciones climáticas de los países (NDC): la agenda climática se está convirtiendo en una de las principales puertas de entrada del financiamiento.
Qué significa esto para quien diseña proyectos
Leído desde una organización social, este primer año deja cuatro señales concretas.
A las puertas de siempre se suman otras nuevas. Las convocatorias de las agencias de cooperación siguen existiendo: la AECID, por ejemplo, prevé resolver cinco convocatorias de subvenciones en 2026. Pero buena parte del financiamiento que está creciendo llega por otra vía: a través de estructuras (plataformas país, vehículos de financiamiento combinado, alianzas con fundaciones) donde una ONG rara vez es la solicitante principal, pero sí puede ser la socia que ejecuta, mide y llega al territorio. Posicionarse ahí exige otra conversación: menos «necesitamos fondos» y más «esto es lo que resolvemos y así lo demostramos».
El clima es hoy un criterio transversal. Con las NDC en el centro de las plataformas país, un proyecto de salud, agua, medios de vida o protección social que muestra su vínculo con la adaptación climática tiene acceso a más ventanas que uno que no lo hace. No se trata de ponerle una etiqueta verde, sino de mostrar esa relación en el análisis de riesgos y en los indicadores.
La filantropía busca proyectos que reduzcan el riesgo. Las fundaciones están asumiendo el papel de capital que asume el primer riesgo: pilotos, fases tempranas, innovación que después puede escalar con otros recursos. Un proyecto que se presenta como prueba de concepto con ruta de escalamiento encaja mejor en esa lógica que uno planteado como gasto recurrente.
La resiliencia también se financia. Una de las cinco prioridades del informe es invertir en la capacidad de los países para resistir crisis, y la ONU pide pasar del papel a la práctica las medidas de fortalecimiento de capacidades del Compromiso. Ahí las organizaciones con experiencia en fortalecimiento institucional, datos y rendición de cuentas tienen un papel directo.
Lo que conviene mirar en los próximos meses
El propio informe reconoce que el contexto actual no permite avanzar en todos los frentes a la vez y que las reformas de mayor calado, como la de la arquitectura financiera internacional o la de la deuda, requieren acuerdos multilaterales hoy más difíciles de alcanzar. Lo que sí está avanzando es lo que depende de coaliciones concretas y de los propios países: plataformas nacionales, vehículos de financiamiento combinado, alianzas con fundaciones. Para el sector social, la pregunta útil no es si Sevilla va a funcionar en abstracto, sino qué mecanismo de los que ya están operando existe en el país donde trabaja y cómo encaja su próximo proyecto en él.
Si quieres saber qué parte del presupuesto de tu organización está en riesgo ante los recortes de la ayuda, puedes usar el Simulador de Resiliencia Financiera. Y si quieres analizar cuál de estas puertas tiene sentido para tu organización y cómo reflejarlo en el diseño de tu próximo proyecto, hablemos en Consultoría.
Fuentes
- ONU/DESA – Grupo de Trabajo Interinstitucional (abril 2026): Financing for Sustainable Development Report 2026: Implementing the Sevilla Commitment
- ONU/DESA (9 abril 2026): La fragmentación del mundo agrava la escasez de financiamiento y revierte décadas de avances en el desarrollo
- ONU/DESA, Amina J. Mohammed (18 mayo 2026): Financing for Sustainable Development Report 2026, a powerful compass to keep the momentum from Sevilla
- Allianz (3 julio 2026): SCALED: Scaling Blended Finance for Sustainable Development
- OCDE (diciembre 2025, actualizado marzo 2026): Final OECD statistics on ODA and other resource flows to developing countries in 2024
- OCDE (2026): Private Philanthropy for Development, Third Edition
- OCDE netFWD (junio 2025): Statement on Philanthropy’s Strategic Support to the FFD4 Agenda and Beyond
- PNUD/UNDP (2026): Integrated National Financing Frameworks
- INFF Facility (2026): Programme Framework Document 2026-2030
- IISD SDG Knowledge Hub (abril 2026): ECOSOC Financing for Development Forum Reaffirms Sevilla Commitment
- PNUD/UNDP (junio 2025): Aligning Capital with National Priorities through the Global Financing Playbook
- AECID (2026): La AECID publica el calendario de convocatorias de subvenciones para 2026





